Cualquier español de bien tiene que sentir gran impotencia ante unas imágenes que no cesan este verano, las imágenes de bosques quemándose. Dolor, pena, desolación y rabia es lo que sentimos al ver la naturaleza ardiendo. Los incendios forestales son sinónimo de muerte y destrucción, las llamas destruyen árboles, arbustos y otros vegetales cuyas algunas especies están en peligro de extinción, otras son únicas y están protegidas. También mueren animales, muchos animales y además han muerto seres humanos que se encargaban en la difícil tarea de apagar el fuego y otras víctimas del infierno.
Ya está bien. ¿Hasta cuando vamos a seguir con estas imágenes en los medios de comunicación?.¿Tenemos que esperar a que acabe el verano?. Dicen que son intencionados y por descuido. No lo entiendo, ¿Cómo puede alguien en su sano juicio no tener en cuenta el grave riesgo que tiene tirar una colilla al suelo, encender una barbacoa o quemar rastrojos cerca de vegetación?. Solo me cabe en la cabeza que un desequilibrado provoque este tipo de horror.
Las autoridades tienen mucha responsabilidad, por la posibilidad de prevenirlos con una buena limpieza del monte en invierno, estableciendo medios para detectar los conatos y para extinguirlos lo antes posible. Merece la pena dedicar presupuesto a esta tarea y si no hay fondos, renunciar a otras muchas cosas que de momento no se recortan.
Esta pesadilla tiene que acabar y cuando finalice el verano se debe iniciar una labor muy importante de recuperación del bosque quemado y de prevención para evitar que este horror se repita el verano próximo.
miércoles, 22 de agosto de 2012
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